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Esencial · 2 h 45 min más 8-12 h de remojo · 4 porciones

Frijoles charros en cazuela

Frijoles charros en cazuela

Una cazuela caldosa del norte de México, construida sobre frijoles bayos o pintos y su propio caldo, con tocino, chorizo mexicano fresco, jitomate, chile y cilantro. Los frijoles quedan enteros y muy tiernos; el caldo, sabroso y apenas ligado por el almidón natural, nunca reducido hasta parecer un guiso espeso.

Esta versión devuelve la preparación al formato de sopa sustanciosa o plato de cuchara. El dorado separado del tocino, el chorizo y el sofrito concentra el sabor sin sumar carne vacuna, pimentón, comino ni una tostada que desplacen la identidad del plato.

Equipamiento especial: olla de al menos 4 litros

Ingredientes

Frijoles de olla

Tocino, chorizo y sofrito

Para servir

Preparación

Frijoles de olla

  1. Remojo. Revisar y enjuagar los frijoles. Cubrirlos con al menos tres veces su volumen de agua y dejarlos en remojo entre 8 y 12 horas. Escurrir y desechar esa agua.
  2. Frijoles de olla. Pasar los frijoles a una olla de al menos 4 litros. Agregar los 1,8 litros de agua fresca, el trozo de cebolla y los ajos aplastados. Llevar a hervor, bajar de inmediato el fuego y cocinar con un hervor apenas perceptible, parcialmente tapados, entre 1 hora 15 minutos y 2 horas. Mantenerlos siempre cubiertos por líquido y sumar agua caliente cuando sea necesario; un hervor fuerte rompe la piel antes de ablandar el centro.
  3. Cuando un frijol se deje aplastar entre los dedos pero todavía ofrezca una resistencia leve en el centro, agregar los 8 g de sal. Cocinar otros 15-20 minutos, hasta que esté cremoso por dentro y conserve la forma. Retirar la cebolla; dejar los ajos, que se desharán en el caldo. No escurrir: todos los frijoles y su caldo forman la base de la cazuela.

Tocino, chorizo y sofrito

  1. Tocino y chorizo. Durante la última media hora de cocción de los frijoles, poner el tocino en una sartén fría y llevar a fuego medio. Cocinar 7-9 minutos, hasta que haya soltado grasa y los bordes estén dorados, sin secarlo por completo. Si hay más de 2 cucharadas de grasa en la sartén, retirar el excedente.
  2. Agregar el chorizo sin piel y desmenuzarlo en trozos pequeños. Cocinar 5-6 minutos, hasta que pierda el aspecto crudo y empiece a dorarse. Debe tratarse de chorizo mexicano fresco, condimentado con chile y vinagre, no de chorizo colorado curado.
  3. Sofrito. Incorporar los 150 g de cebolla y cocinar 4-5 minutos, hasta que esté translúcida y apenas dorada. Añadir el ajo, los tallos de cilantro, el chile serrano y los chiles de árbol; cocinar 30 segundos, solo hasta que desprendan aroma. Agregar el jitomate con sus jugos y cocinar a fuego medio 8-10 minutos. El tomate debe ablandarse y perder el gusto crudo, pero conservar humedad suficiente para integrarse al caldo.
  4. Integración. Volcar todo el sofrito en la olla de frijoles. Recuperar lo adherido a la sartén con un cucharón del caldo y devolverlo a la olla. Cocinar destapado, a hervor muy suave, durante 20 minutos para unir los sabores y terminar de cocinar el chorizo. Si el líquido deja de cubrir holgadamente los frijoles, agregar agua caliente de a 100 ml. No aplastar los frijoles ni reducirlos hasta obtener una salsa: el resultado debe seguir siendo caldoso.

Para servir

  1. Terminación. Probar primero el caldo y recién entonces ajustar la sal, porque el tocino y el chorizo aportan una cantidad variable. Agregar las hojas de cilantro y cocinar 2 minutos. Apagar el fuego y dejar reposar 10 minutos. El caldo debe fluir con facilidad, verse ligeramente turbio por el almidón y contener frijoles enteros, tocino y chorizo en cada cucharón.

El plato

Usar cazuelas de barro o platos hondos calientes, de unos 400 ml. Servir muy caliente, repartiendo de manera pareja frijoles y caldo, y acomodar arriba el tocino y el chorizo para que se vean; el caldo tiene que cubrir apenas los frijoles. Llevar a la mesa en pequeños recipientes el chicharrón, la cebolla, el jalapeño y las mitades de lima, para que cada comensal termine su porción al gusto, y las tortillas de maíz calientes en un tortillero o envueltas en un repasador. Lectura final: un caldo rojizo con frijoles enteros y brillantes, el tocino y el chorizo dorados en la superficie, puntos verdes de cilantro y los acompañamientos frescos alrededor.

Claves

Maridaje

Una lager mexicana clara y bien fría acompaña el picante y aligera la grasa del cerdo. Como alternativa sin alcohol, agua de jamaica poco dulce con lima.

Notas

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