De autor · 1 hora 15 minutos · 4 porciones
Tagliatelle Parisien Contemporáneo
Los fideos con salsa parisien de las cantinas porteñas: pollo, panceta, crema y hongos sobre pasta larga. El plato respeta esos sabores, pero busca una salsa sedosa y brillante en lugar de una crema pesada, con cada ingrediente reconocible.
El giro es trabajar cada ingrediente por separado para potenciar caramelización, textura y profundidad. El pollo se sella, se baña en manteca con tomillo y termina en el horno; la panceta se dora hasta quedar crocante y su grasa sirve para tostar los hongos. La salsa se construye sobre esos fondos de cocción, con vino blanco y fondo de pollo, y se emulsiona al final con el almidón de la pasta.
Equipamiento especial: termómetro de lectura instantánea; sartén pesada apta para horno
Ingredientes
Pollo
- 2 supremas de pollo, unos 450–500 g en total
- Sal fina y pimienta negra recién molida
- 1 cucharada de aceite de oliva
- 15 g de manteca
- 2 ramas de tomillo fresco
Panceta
- 180 g de panceta ahumada, en cubos de 1 cm
Hongos
- 350 g de champiñones frescos
- 100 g de portobellos
- 20 g de manteca
- 1 diente de ajo, apenas machacado
- 2 ramas de tomillo fresco
- Sal fina y pimienta negra
Salsa Parisien
- 1 chalota grande, en brunoise muy fina
- 100 ml de vino blanco seco
- 120 ml de fondo de pollo
- 300 ml de crema de leche
- 50 g de Parmigiano Reggiano rallado fino
- Pimienta blanca y nuez moscada recién rallada
Pasta
- 400 g de tagliatelle o fettuccine de buena calidad
- Agua abundante y sal
Terminación
- Parmigiano Reggiano
- Ciboulette fresca, picada
- Brotes de arveja o microgreens
- Pimienta negra recién molida
- Aceite de oliva extra virgen
Preparación
Pollo
- Sellado. Secar muy bien las supremas con papel: una superficie seca da una reacción de Maillard intensa en lugar de cocinar el pollo al vapor. Salpimentarlas de los dos lados. Calentar mucho una sartén pesada a fuego medio-alto, sumar el aceite y cocinar las supremas 3–4 minutos sin moverlas, hasta una costra dorada intensa.
- Arroseado y horno. Darlas vuelta, sumar la manteca y el tomillo y, cuando la manteca espume, inclinar la sartén y bañar el pollo con ella 1–2 minutos. Pasarlo al horno a 170 °C unos 5 minutos, según el grosor. El centro tiene que llegar a 68–70 °C y mantenerse por encima de 68 °C al menos 1 minuto durante el reposo; si no se puede controlar, cocinarlo hasta 74 °C. Dejarlo reposar 8 minutos y cortarlo en cubos grandes o láminas gruesas.
Panceta
- Dorado. Poner la panceta en una sartén fría y llevar a fuego medio-bajo. Cocinarla 8–12 minutos, revolviendo cada tanto, hasta que esté profundamente dorada y crocante. Retirarla con espumadera a un papel y reservar 1–2 cucharadas de su grasa para los hongos y la salsa.
Hongos
- Tostado. Limpiar los hongos con papel apenas húmedo o un pincel, sin sumergirlos. Cortar los champiñones grandes en mitades o cuartos y los portobellos en láminas gruesas. Calentar mucho una sartén amplia con una cucharada de grasa de panceta y distribuir los hongos con espacio, en dos tandas si hace falta. Dejarlos 2 minutos sin mover, hasta que se doren profundamente, y saltearlos.
- Aromas. Sumar la manteca, el ajo y el tomillo y cocinar 2–3 minutos más. Salpimentar recién al final, retirar el ajo y el tomillo y reservar los hongos.
Salsa Parisien
- Reducción. En la misma sartén de los hongos, a fuego medio, cocinar la chalota 2 minutos, hasta que quede translúcida, sin dorar. Agregar el vino, subir apenas el fuego y raspar el fondo para recuperar lo caramelizado. Reducir el vino un 70–80 %, sumar el fondo de pollo y reducir de nuevo a la mitad.
- Crema. Incorporar la crema y cocinar a fuego medio-bajo 5–7 minutos, sin que hierva con fuerza. Sumar el Parmigiano, la pimienta blanca y muy poca nuez moscada, y dos tercios de los hongos; el resto queda para emplatar. La salsa tiene que quedar algo más fluida de lo buscado, porque espesa al emulsionarse con la pasta.
Pasta
- Cocción. Cocinar la pasta en abundante agua bien salada hasta 2 minutos menos de lo que indica el envase. Antes de colar, reservar unos 300 ml de agua de cocción.
- Emulsión. Pasar la pasta directo a la sartén de la salsa con 80–100 ml de agua de cocción y cocinar a fuego medio unos 2 minutos, moviéndola sin parar. Si espesa de más, sumar agua de a poco: tiene que quedar cremosa, brillante y fluida, nunca una pasta cubierta por una crema pesada.
- Pollo y panceta. Con la pasta a punto, bajar el fuego y sumar el pollo y dos tercios de la panceta. Mezclar con suavidad 30–45 segundos, sólo para recuperar temperatura: más tiempo seca el pollo y ablanda la panceta. Probar y corregir la sal recién ahora.
Terminación
- Al servir. Rallar el Parmigiano muy fino y picar la ciboulette en el momento; tener listos los brotes, la pimienta y el aceite.
El plato
Usar platos amplios y algo profundos, de cerámica artesanal, piedra o gres, apenas templados. Tomar cada porción con una pinza larga, enrollarla dentro de un cucharón para formar un nido y colocarla un poco desplazada del centro. Repartir alrededor y sobre la pasta algunos trozos de pollo, los hongos reservados con las caras caramelizadas a la vista y cubos de panceta crocante a distintas alturas. Sumar un poco de salsa alrededor, sin inundar el plato. Terminar con Parmigiano rallado muy fino, ciboulette, unos brotes de arveja, pimienta y unas gotas de aceite de oliva. Lectura final: un nido marfil y brillante con altura, el dorado del pollo y los hongos, la panceta crocante y puntos verdes, con espacio libre en el plato.
Claves
- Secar muy bien el pollo y no moverlo al sellar: la costra dorada es la base del sabor.
- No sumergir los hongos en agua ni amontonarlos en la sartén, para que se doren y no hiervan.
- Cocinar la chalota sin color, sólo hasta que quede translúcida.
- No dejar hervir la crema con fuerza y terminar la salsa con el agua de la pasta, no con más crema.
- Sumar el pollo y la panceta al final y por poco tiempo, para que sigan jugosos y crocantes.
Maridaje
Un Chardonnay con paso moderado por barrica: su acidez limpia la grasa de la crema y la panceta, y sus notas mantecosas y tostadas acompañan los hongos, el pollo dorado y el Parmigiano. Como alternativa tinta, un Pinot Noir ligero, con buena acidez y taninos delicados; evitar tintos muy estructurados, que dominan la salsa.