Doble Fondo
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Esencial · unas 3 horas, casi todas de braseado · 4 porciones

Osobuco a la milanesa con risotto de azafrán y gremolata

Osobuco a la milanesa con risotto de azafrán y gremolata

Imagen ilustrativa generada con IA, no una foto del plato cocinado.

Pendiente de prueba en cocina

Ingredientes · Preparación

La misma raíz que el risotto alla milanese con cubos glaseados de osobuco: arroz amarillo de azafrán, mantecado con Parmigiano, y osobuco braseado. Esta versión vuelve al plato de las trattorias de Milán, el ossobuco con su hueso y su médula, servido junto al risotto giallo y terminado con gremolata.

El giro es respetar los tiempos de cada uno. El osobuco se brasea entero con vino blanco, tomate y caldo hasta que la carne se separa del hueso, y su salsa se reduce para napar. El risotto se hace en los últimos veinte minutos, con el caldo caliente y el azafrán infusionado, y se manteca fuera del fuego. La gremolata de limón, ajo y perejil corta la riqueza de los dos.

Equipamiento especial: cacerola ancha con tapa; cacerola de fondo grueso para el risotto

Ingredientes

Osobuco braseado

Risotto de azafrán

Gremolata

Preparación

Osobuco braseado

  1. Preparación. Hacer dos o tres cortes en la membrana del borde de cada rodaja, para que no se curve. Salpimentar y pasar por harina, sacudiendo el exceso.
  2. Dorado. Calentar el aceite y la manteca en la cacerola a fuego medio-alto y dorar las rodajas 4 minutos por lado, hasta una costra marrón. Retirarlas.
  3. Braseado. Bajar el fuego y cocinar la cebolla, la zanahoria y el apio 8–10 minutos, hasta que estén blandos; sumar el ajo 1 minuto. Desglasar con el vino y reducir a la mitad. Agregar el tomate, el caldo y el laurel, volver la carne en una sola capa y llevar a hervor suave. Tapar y cocinar a fuego mínimo 2 h – 2 h 30 min, dando vuelta las rodajas a mitad de tiempo, con cuidado de no perder la médula, hasta que la carne se separe del hueso con un tenedor. Destapar los últimos 15 minutos para reducir la salsa hasta que cubra una cuchara. Ajustar la sal.

Risotto de azafrán

  1. Azafrán. Infusionar el azafrán en un cucharón de caldo caliente.
  2. Tostado. Rehogar la cebolla en los 20 g de manteca a fuego bajo 6–8 minutos, sin dorar. Sumar el arroz y tostarlo 2–3 minutos, revolviendo, hasta que los granos estén calientes y nacarados. Desglasar con el vino y dejar evaporar.
  3. Cocción. Agregar el caldo caliente de a un cucharón, revolviendo con frecuencia y sumando el siguiente cuando el anterior se absorbe. A los 10 minutos, sumar el azafrán con su caldo. Seguir 6–8 minutos más, hasta que el grano esté al dente, con el centro apenas firme, y el risotto fluido.
  4. Mantecado. Apagar, sumar la manteca fría y el queso y batir con energía con la cuchara 1 minuto, hasta que esté cremoso y forme una ola al mover la cacerola. Tapar y dejar reposar 1 minuto; ajustar la sal.

Gremolata

  1. Mezcla. Mezclar la ralladura, el ajo y el perejil justo antes de servir.

El plato

Usar platos playos amplios y calientes. Servir el risotto en un lado del plato y golpear la base para que se extienda en una forma ovalada. Apoyar junto a él una rodaja de osobuco con su hueso y su médula a la vista, napada con su salsa, y dejar que un poco de salsa toque el borde del risotto. Terminar el osobuco con una cucharadita de gremolata. Lectura final: un risotto amarillo intenso, cremoso y ondulado, la carne oscura y brillante con el hueso y la médula, y el verde y amarillo de la gremolata.

Claves

Maridaje

Un Nebbiolo o un Barbera; también un Malbec liviano. Sin alcohol, agua con gas con limón.

Notas

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