Doble Fondo
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De autor · unas 2 horas el día del servicio, más el moldeado de la polenta y el escurrido de la ricota del día anterior · 4 porciones

Lingote de polenta blanca con crema de choclo, choclo tostado, morrones asados, ricota y crumble de parmesano

Lingote de polenta blanca con crema de choclo, choclo tostado, morrones asados, ricota y crumble de parmesano

Imagen ilustrativa generada con IA, no una foto del plato cocinado.

Pendiente de prueba en cocina

Ingredientes · Preparación

La polenta con choclo, morrón y queso de la cocina del norte de Italia y de la mesa argentina: maíz en dos estados, dulzor, crema y un toque ácido. Se busca un plato de cocina contemporánea con un bocado completo, en el que conviven lo cremoso, lo tostado y lo crocante.

El giro es convertir la polenta en un lingote: cocida firme con leche, caldo, manteca y parmesano, moldeada, cortada y dorada en sartén, con costra crocante y centro cremoso. El choclo aparece tres veces: los marlos se hacen caldo, los granos se licúan en una crema lisa y otros se tuestan en hierro hasta caramelizarse. Los morrones asados y aliñados aportan acidez; la ricota fría, frescura; el crumble de parmesano, crocante y umami, y el aceite verde, un toque herbal.

Equipamiento especial: licuadora de alta potencia; sartén de hierro o de fondo grueso; molde rectangular

Ingredientes

Caldo rápido de choclo

Polenta blanca firme

Crema de choclo

Granos de choclo tostados

Morrones asados

Ricota aliñada

Crumble de parmesano

Aceite verde

Terminación

Preparación

Caldo rápido de choclo

  1. Cocción. Desgranar los choclos y reservar los granos. Cubrir los marlos con el agua, sumar la sal, llevar a hervor suave y cocinar 25–30 minutos. Colar. Los marlos aportan muchísimo sabor: este caldo sirve para la crema y, si se hace el mismo día, para la polenta.

Polenta blanca firme

  1. Cocción. Calentar la leche con el caldo, la sal, la pimienta blanca y la nuez moscada hasta casi hervir. Incorporar la polenta en forma de lluvia, batiendo sin parar para que no se formen grumos. Bajar al mínimo y cocinar lentamente, revolviendo seguido; con polenta tradicional, unos 20–30 minutos. Tiene que quedar bastante más espesa que una polenta para servir cremosa. Fuera del fuego, incorporar la manteca y el parmesano hasta que quede homogénea, y ajustar la sal.
  2. Moldeado. Forrar una fuente rectangular con film o papel siliconado, volcar la polenta caliente de inmediato y extenderla a 2,5–3 cm de altura, con la superficie bien lisa. Dejarla enfriar y refrigerarla al menos 2 horas. Ya fría por completo, cortar 4 lingotes de unos 12 × 4 × 2,5–3 cm y guardarlos en la heladera.
  3. Dorado. Poco antes de servir, calentar una sartén antiadherente o una plancha con un poco de aceite y dorar los lingotes 2–3 minutos por cara, moviéndolos con cuidado. Con la costra formada, sumar la nuez de manteca y bañarlos con la manteca espumante. Se busca un exterior dorado y apenas crocante, el interior caliente y cremoso, y los bordes bien definidos.

Crema de choclo

  1. Base. Derretir la manteca a fuego medio-bajo y cocinar la chalota 3–4 minutos, sin que tome color. Sumar los granos de las 3 mazorcas, saltearlos 2 minutos, agregar el caldo y reducir a la mitad. Incorporar la crema y el tomillo y cocinar suave 8–10 minutos.
  2. Licuado. Retirar el tomillo y licuar a máxima potencia hasta una crema muy fina. Pasarla por un colador fino: es lo que le da una textura lisa y estable. Volverla a una cacerola chica y ajustar con sal, unas gotas de limón y, si el choclo tiene poco dulzor, una pizca mínima de azúcar. Tiene que quedar napé, fluida pero capaz de cubrir una cuchara. Mantenerla caliente sin que hierva con fuerza.

Granos de choclo tostados

  1. Tostado. Si el choclo es fresco y tierno, no hervirlo antes: absorbería humedad y no se caramelizaría bien. Secar los granos de las 2 mazorcas crudas con papel. Calentar mucho una sartén amplia de hierro, acero o fondo grueso, sumar una película de aceite y los granos en una sola capa, y dejarlos quietos 45–60 segundos. Cuando empiecen a tomar color, saltearlos 3–5 minutos más: se buscan granos dorados, otros más caramelizados y unos pocos con puntos oscuros.
  2. Terminación. Bajar apenas el fuego, sumar la manteca y la sal, saltear 20–30 segundos más y retirar enseguida. Para un acabado más trabajado, tostar aparte un 20 % de los granos algo más intenso y volver a mezclarlos con el resto.

Morrones asados

  1. Asado. Asar los morrones enteros en el horno a 220 °C, 25–30 minutos, girándolos cada tanto, hasta que la piel quede ampollada y bastante oscura. Pasarlos enseguida a un recipiente tapado y dejarlos 10 minutos.
  2. Aliño. Pelarlos con cuidado, quitar semillas y nervaduras y cortar la pulpa en cubos de 8–10 mm. Aliñarlos con el aceite, el vinagre y la sal, y refrigerarlos. Sacarlos de la heladera con anticipación: se sirven a temperatura ambiente o apenas tibios.

Ricota aliñada

  1. Escurrido y aliño. Escurrir la ricota en un colador fino, en la heladera, 2–3 horas, para retirar el exceso de suero. Antes de servir, condimentarla con sal, pimienta, la ralladura de limón y, si se quiere, unas gotas de aceite. No convertirla en crema: tiene que poder romperse en trozos irregulares. Mantenerla fresca, pero no helada.

Crumble de parmesano

  1. Arenado. Precalentar el horno a 170 °C. Mezclar la harina, el panko, el parmesano y la pimienta, y trabajar rápido la manteca fría con las yemas de los dedos hasta una textura arenosa e irregular, sin formar una masa.
  2. Horneado. Distribuir en una bandeja y hornear 10–12 minutos, removiendo a mitad de cocción, hasta que esté dorado. Dejarlo enfriar por completo y romperlo con los dedos en migas irregulares. Tiene que quedar seco y crocante.

Aceite verde

  1. Blanqueado y licuado. Blanquear las hojas 10–15 segundos en abundante agua hirviendo, pasarlas a agua con hielo, escurrirlas y secarlas muy bien. Licuarlas con el aceite y la sal 1 minuto, colar con un colador fino o un filtro y guardar en frío.

Terminación

  1. Al servir. Separar las hierbas pequeñas y tener a mano la ralladura de limón y la pimienta. Se agregan al último momento.

El plato

Usar platos de cerámica oscura —negra, gris carbón o piedra—. Poner 2 cucharadas generosas de crema de choclo en el centro y extenderla apenas, de forma irregular. Apoyar encima el lingote dorado, un poco desplazado del centro, y sumar un poco más de crema en un lateral, sin cubrirlo: tiene que verse parte de la costra. Distribuir alrededor y sobre la polenta los granos de choclo tostados, cubos de morrón y trozos irregulares de ricota fría. Agregar el crumble de parmesano en dos zonas, sin cubrir todo el plato, y entre 3 y 5 hojas pequeñas de hierbas. Terminar con 5–6 gotas de aceite verde, una cantidad mínima de ralladura de limón y una vuelta muy ligera de pimienta. Antes de servir, comprobar que estén todos los contrastes: dulzor del choclo, cremosidad de la polenta y la crema, acidez del morrón y el limón, frescura de la ricota y las hierbas, umami del parmesano, crocante del crumble y tostado del choclo y la costra. Lectura final: un lingote dorado de bordes netos sobre la crema amarilla, puntos rojos, blancos y verdes alrededor, y migas doradas de crumble.

Claves

Maridaje

Un Chenin Blanc con buena acidez o un Chardonnay fresco con paso muy moderado por madera: la acidez equilibra la manteca, la ricota y el parmesano, y sus notas maduras acompañan el dulzor del choclo. Sin alcohol, té blanco frío con limón y hierbas frescas, o una kombucha de perfil seco y frutal.

Notas

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