Doble Fondo
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De autor · unas 3 h 30 min, con buena parte del día anterior · 4 porciones

Consomé de cebolla caramelizada, royale de Gruyère, perlas de Jerez y aceite de tomillo

Consomé de cebolla caramelizada, royale de Gruyère, perlas de Jerez y aceite de tomillo

La sopa de cebolla gratinada de los bistrós franceses: cebolla caramelizada despacio, caldo, pan tostado y Gruyère. El plato conserva esa memoria gustativa —primero el dulzor tostado de la cebolla, después la cremosidad salina del queso— en una presentación contemporánea y limpia.

El giro es convertir la sopa en un consomé: la cebolla se carameliza lenta y profundamente y el caldo se clarifica hasta quedar brillante, transparente y ámbar oscuro. El gratinado se descompone en sus partes: una royale de Gruyère sedosa, un cilindro de brioche dorado en manteca y una tuile de queso crocante. Cebollitas glaseadas, perlas de Jerez que aportan golpes de acidez y un aceite de tomillo que refresca completan el plato, y el consomé se vierte muy caliente en la mesa.

Equipamiento especial: olla amplia de fondo grueso; estameña o paño fino; moldes chicos de silicona o ramequines; pipeta o jeringa culinaria; licuadora

Ingredientes

Consomé de cebolla caramelizada

Clarificación

Royale de Gruyère

Perlas de Jerez

Aceite verde de tomillo

Guarniciones

Terminación

Preparación

Consomé de cebolla caramelizada

  1. Caramelización. Calentar una olla amplia de fondo grueso a fuego medio con la manteca y el aceite. Cuando la manteca espume, sumar la cebolla con una pizca de sal y cocinarla a fuego medio-bajo 45–60 minutos, revolviendo con regularidad, hasta una caramelización profunda. Evitar el fuego alto: los azúcares se queman y dan amargor.
  2. Caldo. Agregar el ajo, el tomillo y el laurel y cocinar 2 minutos. Desglasar con el vino, raspando el fondo, y reducir casi por completo. Sumar el fondo y la soja: es poca y no tiene que percibirse como sabor propio, sólo aporta profundidad y umami. Cocinar a hervor muy suave unos 25 minutos, colar y salpimentar. En este punto ya es una sopa; la clarificación la vuelve un consomé.

Clarificación

  1. Balsa. Dejar que el caldo baje a tibio. Batir apenas las claras, sin montarlas, mezclarlas con el pollo o las verduras e incorporarlas al caldo. Calentar despacio, revolviendo suavemente sólo al principio. Cuando la proteína empiece a coagular, dejar de revolver: en la superficie se forma una capa sólida, la balsa.
  2. Cocción y filtrado. Mantener una cocción muy suave 20–25 minutos, sin hervor violento, y abrir con cuidado una pequeña chimenea en el centro de la balsa para que el líquido circule. Sacar el consomé con un cucharón y filtrarlo despacio a través de una estameña o un paño limpio. Tiene que quedar brillante, transparente, muy aromático y de color ámbar oscuro. Mantenerlo caliente sin que hierva.

Royale de Gruyère

  1. Mezcla. Calentar la leche con la crema, sin hervir, retirar del fuego y fundir el Gruyère. Batir apenas las yemas y templarlas con una parte de la mezcla caliente, revolviendo sin parar; sumar el resto. Condimentar con nuez moscada y sal y pasar por un colador fino.
  2. Cocción. Repartir en 4 moldes chicos de silicona o ramequines y cocinar a baño María en el horno a 90–95 °C unos 18–22 minutos, hasta que esté cuajada pero con el centro apenas tembloroso, nunca firme como un flan. Dejarla entibiar y desmoldarla con mucho cuidado.

Perlas de Jerez

  1. Aceite frío. Poner el aceite en un recipiente alto y angosto y llevarlo al congelador 30–45 minutos: tiene que estar muy frío, pero líquido.
  2. Gelificado. Calentar el Jerez con el agua y el azúcar; al hervir, agregar el agar-agar y hervir 45 segundos, revolviendo sin parar. Retirar y dejar que baje apenas la temperatura, sin que llegue a gelificar.
  3. Perlas. Con una pipeta, jeringa o cuentagotas, dejar caer gotas chicas dentro del aceite frío y esperar unos segundos. Colar, enjuagar las perlas con suavidad en agua fría y guardarlas en la heladera.

Aceite verde de tomillo

  1. Licuado. Escaldar el tomillo y el perejil 10 segundos y pasarlos a agua con hielo, para fijar el verde. Escurrirlos, secarlos muy bien y licuarlos con el aceite 1 minuto a máxima velocidad. Filtrar con un colador muy fino o un lienzo y sumar la sal.

Guarniciones

  1. Cebollitas. Escaldarlas 2 minutos, enfriarlas y pelarlas con cuidado. Cocinarlas despacio en una sartén con la manteca, el azúcar y un poco de consomé, moviéndolas seguido, hasta que el líquido se reduzca a una película brillante. Tienen que quedar tiernas y enteras. Reservarlas calientes.
  2. Brioche. Dorar los cilindros en una sartén con un poco de manteca, de los dos lados, hasta que estén muy tostados y crocantes por fuera y apenas tiernos por dentro. Reservarlos sobre papel.
  3. Tuiles. En una sartén antiadherente a fuego medio, distribuir el Gruyère en piezas finas y alargadas. Dejar que se funda y siga hasta que empiece a dorarse y se formen pequeños agujeros. Retirar con una espátula fina y dejar enfriar: queda fina y crocante.

Terminación

  1. Temperaturas. Templar la royale a 45–55 °C y calentar el consomé a 75–80 °C. Si el consomé se preparó antes y se refrigeró, llevarlo primero hasta 74 °C. Las cebollitas van templadas, el brioche recién tostado y las perlas, frescas o a temperatura ambiente.

El plato

Usar platos hondos o cuencos de cerámica negra mate, que contrastan con el ámbar del consomé y el dorado del queso. Poner una royale templada en el centro y apoyar encima el cilindro de brioche dorado. Clavar o apoyar en vertical una tuile de Gruyère sobre el conjunto para dar altura. Colocar una o dos cebollitas glaseadas apenas desplazadas del centro, distribuir 6–8 perlas de Jerez alrededor y sumar gotas chicas de aceite de tomillo y, si se usa, unas hojas de microtomillo. Llevar el plato con los sólidos ya montados y verter el consomé muy caliente alrededor de la royale desde una jarra chica, en la mesa o justo antes de entregarlo, sin cubrirla: la composición central tiene que seguir a la vista. Lectura final: un consomé oscuro, transparente y brillante alrededor de un centro marfil y dorado, con la tuile calada en alto y puntos de ámbar y verde.

Claves

Maridaje

Un Jerez Amontillado servido a 10–12 °C: sus notas oxidativas de avellanas, frutos secos, madera y especias acompañan la cebolla caramelizada y el Gruyère, y su acidez limpia la grasa del queso y la manteca. Sin alcohol, un té negro apenas ahumado, tibio y sin azúcar, poco cargado para no dominar el plato.

Notas

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